Monday, July 22, 2013

Una lección del pasado

Hace un poco más de dos años yo estaba sirviendo una misión para mi iglesia en Sparks, Nevada.  Apenas había llegado allí después de pasar un año en Las Vegas.  Hasta hoy en día no entiendo porque pero cuando llegué sentí un gran cambio en mi actitud y en mi vida.  De repente sentí que había llegado a ser la persona que Dios quería que yo sea, o, mejor dicho, que en este momento yo era la persona que Dios esperaba que sea.  Obvio que me faltaban muchas experiencias pero en este momento Dios podría moldearme.  Sentí confianza en mí mismo y yo sabía que con la ayuda de Dios, yo podría confrontar a cada situación que vendría.

Hoy en la iglesia el maestro mencionó que al compartir el evangelio debemos prestar atención a los demás en vez de enfocarnos en nosotros mismos y los cambios que queremos hacer en nuestras vidas.  Al escuchar lo que dijo el maestro pensé inmediatamente en esta experiencia que tuve en Sparks y me di cuenta, más que dos años en el futuro que lo que me había pasado fue un resultado directo de hacer esto.  Al enfocarme en las personas alrededor de mí el señor me había cambiado en la manera que él quiso.  Lo más interesante es que no era la persona que antes quise ser pero me gustó los cambios de Dios mejor que los que antes quería.  Dos años en adelante y todavía estoy aprendiendo de esta experiencia.

Tuve otra experiencia esta semana que es relacionada aún que no parecerá al principio.  Hay algunas personas en mi grupo de estudiantes que tienen una actitud….especial.  Piensan que ya son Mexicanos pero, viendo de lejos, veo que hay mucho todavía que les falta.  Yo solía tener la misma actitud hasta que tuve una clase de cultura en BYU donde aprendí que cada persona tiene una diferente cultura.  Hasta este momento yo sentí que no tenía lugar en Provo, UT ni en cualquier otro lugar donde pasé la mayoría del tiempo con estadunidenses (aun con mi propia familia a veces).  Yo entiendo como mis compañeros se sienten, quieren sentir parte de los que los rodean.  La diferencia es que viendo a mis experiencias me doy cuenta que nunca voy a poder ser cien por ciento parte de la cultura mexicana porque siempre hay algo nuevo para aprender.

Yo me di cuenta que no quiero aprender hablar español como un gringo que habla español (con acento o sin acento).  Quiero aprender utilizar español como los nativos lo cual requiere mucho más que aprender algunas frases y jerga, requiere un cambio de la manera de entender el mundo.

Miren este video y tal vez entenderán como siento.  Tengo ganas conocer todo este mundo pero es algo que yo solito nunca voy a poder lograr.

Es cierto que solito no puedo hacerlo pero aprendí en la misión que al pensar en mi prójimo, los cambios vendrán.  No sé si es algo que Dios quiere, tal vez tiene otro plan para mí pero yo sé que el plan que él tiene para mí es mejor que el mío.


Estas dos experiencias me han hecho maravillar sobre la capacidad de aprender.  Ya casi dos años después, yo pensé que había aprendido todo que podía de mis experiencias en la misión y ahora me toca aprender de otras cosas pero ahora me doy cuenta que esta experiencia es parte de mí, es parte de mi cultura y siempre lo tendré conmigo.  Y a pesar que no comparto la misma experiencia con los que me rodean, está bien porque los que me rodean formarán su propia parte en mi cultura y mi aprendizaje, que van cambiando diariamente.

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